Por Bautista Müller Williman
El día de ayer, el presidente Javier Milei realizó una cadena nacional a fin de referirse a eventos recientes acontecidos en las Islas Malvinas. Conferencia por cuyo tono me encuentro gratamente sorprendido.
En primer lugar, debemos entender que el mensaje del presidente fue propulsado por las actividades recientes de la empresa Sea Lion, la cual busca extraer recursos petrolíferos circundantes a las Islas Malvinas bajo el ordenamiento jurídico británico.
Es aquí donde entra el conflicto, puesto que, desde la perspectiva del ordenamiento jurídico argentino, nuestro país reivindica la soberanía sobre las Islas Malvinas y los espacios marítimos correspondientes, incluyendo sus recursos naturales. La explotación de hidrocarburos realizada bajo la administración británica constituye, por ello, no solamente una cuestión económica, sino también un nuevo episodio dentro de la disputa de soberanía.
No quiero ahondar en las medidas, puesto que considero que es necesario, para poder brindar un análisis más completo y correcto, dar lectura al proyecto de ley que se enviará y al DNU enviado el día de hoy por el presidente de la Nación. Tal actividad me tomaré en un artículo mucho más extenso y no pretendo robarle el tiempo al lector con esto.
Lo que más quiero destacar, sin embargo, es la parte final del discurso del presidente. Aquella en la cual hace un llamado a todos los espacios políticos a dejar de lado sus diferencias y unirse por la causa Malvinas. Algo que es extremadamente importante, dado que perfectamente se pudo haber aprovechado, como inclusive yo llegué a pensar que sería, para sacar pecho de los méritos del Gobierno y cuestionar a sus predecesores. No obstante, es decir que se me cerró la boca y me encuentro sumamente feliz de que así haya sido.
Esto es, en sí mismo, una demostración de grandeza. Pues, a pesar de que lo más probable es que por detrás exista una clara estrategia política, el no utilizar la metodología populista de asignarse a sí mismo las conquistas y las luchas es, sin lugar a dudas, un mérito enorme.
Pero, a pesar de las palabras del presidente, la decepción, pese a lo esperable de la respuesta de los mismos de siempre, me parece de una bajeza humana enorme.
Pues todos los políticos, cuando es 2 de abril, se rasgan las vestiduras por los veteranos, hablan de las Islas y buscan adjudicarse a sí mismos esas luchas. No obstante, cuando hay una oportunidad para demostrar unión y mostrarle al pueblo que todos van para el mismo lado y todos se interesan por el país, se busca descalificar a Milei o quitarle mérito a lo que ha buscado hacer.
Ejemplos claros de esto son Grabois en sus redes sociales y otros punteros políticos, los cuales no vale la pena ni siquiera mencionar. Estos individuos, bajo mi perspectiva, son simplemente la demostración de que el sistema político argentino se encuentra como una casa infestada de hormigas. A menos que exista una fumigación, nunca la casa podrá volver a estar limpia.
Esa fumigación debe ser la voluntad popular. Somos nosotros, los votantes, los encargados de sacarlos paulatinamente mediante las elecciones y decirles que no a todos esos candidatos que en el discurso son una cosa, pero cuando la oposición hace algo en favor de las causas que dicen defender, en vez de alegrarse y felicitarse, continúan con la descalificación y las bajadas de precio sistemáticas.
Aprovecho también para felicitar nuevamente al presidente Javier Milei, a quien es cierto he criticado en su momento por decir que ciertas características de su discurso se asemejan al populismo. Cosa de la cual no me arrepiento y que aún considero, pero son estos actos los que me hacen seguir creyendo en el Gobierno y creer, sobre todas las cosas, que no se está tornando en un populismo o, por lo menos, no de forma completa.
Antes de cerrar, agradecer al lector profundamente por su atención. Decirle que espero su opinión referida al tema y que no debemos quedarnos callados frente a los alaridos de los falsos abanderados de la Nación. Los votantes somos el último bastión que queda de la libertad y, si no somos conscientes de eso, estaremos condenados a la barbarie.
Nuevamente, muchas gracias.

