Dicen que durante la 25ª Sesión Ordinaria que tuvo lugar este 10 de septiembre de 2026, el concejal kuka Jorge «Topo» Mendieta cayó con hambre y se comió varios bifes luego de querer tapar la corrupción del soñador entrerriano Sergio Urribarri señalando (con sus dedos llenos de roña) supuestas desprolijidades de la gestión actual por la decisión de privatizar la recolección de residuos, que todos sabemos que es una de las decisiones más acertadas de los últimos 40 años.
Como no podía ser de otra manera, el service estuvo a cargo del «Gorila» Sastre, quien le enrostró a su colega que no tenía autoridad moral para cuestionar a nadie y le espetó que «para exigir Justicia, él debería ser el primero que rinda cuentas porque está imputado en la causa del GNC por entregar vales a vehículos que la Municipalidad claramente no tenía a GNC”. “Una vez que él rinda cuentas a la Justicia, podrá hablar del resto”, agregó seguidamente.
Además, Sastre acusó a Mendieta de tener una «doble vara», le refregó «¿que no van a investigar lo que hicieron ellos? Si es una barbaridad» y despejó sin vueltas el manto de sospecha que el concejal imputado buscó tender desde su banca: «Si hubo mucha celeridad de la causa del GNC (es porque) evidentemente la Justicia encontró elementos suficientes para avanzar en esa investigación”. Al tiempo que agregó sobre el circo de la denuncia sobre la contratación de VITSA que «(el Poder Judicial) no debe haber encontrado ningún elemento y por eso la causa no ha tenido ninguna novedad».
Cuando terminó el debate, dicen que el «Topo» se sacó un turno en una reconocida clínica oftalmológica porque quiere «empezar a verla». Lo que no se sabe es si a la verdad innegable que tiene frente a sus ojos, a la corrupción K de la Faraona Egipcia y el Pato o a la carretilla de vales de GNC que repartió en su época de alcahuete de Cresto siendo que la Municipalidad jamás reconvirtió ni un solo vehículo para que funcione a gas.

